Para todas las personas es importante un acompañamiento de las emociones. En los niños y adolescentes, creo que es más importante aún si cabe en su educación.

Ellos dependen todavía de nosotros como padres y madres y las emociones que ellos viven y experimentan son mucho más intensas que las de los adultos.

Los niños y adolescentes necesitan expresar con total libertad sus emociones para poder entenderlas y llegar a conectar con ellas.

Así como para poder tener un buen estado emocional y un correcto desarrollo intelectual.

Cuando impedimos a un niño o adolescente expresar sus emociones o no les damos importancia, no se le quita lo que siente, ¡porque lo está sintiendo! Lo que hacemos es reprimir lo que está sintiendo. No va a ayudar a nuestros hijos e hijas que les digamos “eso es una tontería, no te pongas así por eso”. “No se acaba el mundo” o “no llores que enseguida se te va a pasar”.

Al igual que a nosotros, ellos sienten lo que sienten y lo sienten a tiempo real.

Al final es igual que nos pasa a nosotros como adultos, no nos sirve de nada que tu pareja o una amiga te diga “ala tranquila/o que esto es una tontería y hay cosas peores en la vida”.

Para nuestros hijos e hijas es aún peor. Ellos confían en nosotros y somos sus guías en este camino de aprendizaje.

No hay que exagerar la situación, pero sí acompañar y escuchar de manera sincera y calmarles. De esta manera ellos van a ser capaces en un futuro de saber escuchar a sus emociones y aceptarlas. Además, les estamos dando una herramienta muy poderosa que es la de que sean libres de elegir por ellos mismos las decisiones que van a tomar. Porque se sienten acompañados por nosotros incondicionalmente y por supuesto sin ningún juicio por nuestra parte.

LA TABLA DE SURF

Cuando trabajo con las familias sobre las emociones y el papel fundamental que juegan en el vínculo que tenemos y creamos a diario con nuestros hijos e hijas, siempre les pongo el ejemplo que educar es como surfear.

Durante el proceso, va a haber momentos buenos, momentos no tan buenos, momentos fatales y momentos peores, pero que lo más importante de todo es mantenerse siempre ahí. En la tabla. Es decir, entender las necesidades de los hijos y las nuestras, sin perder los nervios constantemente, con lo cual llegaríamos a hacerles un daño mayor de lo que parece.

Educar es mantenerse encima de la tabla, aunque la tormenta sea fuerte. Con olas altas, olas bajas, marea alta, marea baja, mar tranquilo y en calma o mar en tempestad…Nosotros como padres y madres, siempre en la tabla, agarrándonos fuerte, como el surfista por vocación que, a pesar de las adversidades, se mantiene en pie.

LA IMPORTANCIA DE LAS EMOCIONES

Si la manera de comunicarnos con los niños es importantísima a la hora de acompañarlos por la vida, así como los límites con firmeza y cariño que por su seguridad y salud tengamos que contemplar, ¿cómo no lo van a ser las emociones y el estado de ánimo? De hecho, ejercen un poder extraordinario en cada uno de los pasos que damos.

Los padres somos un ejemplo para los hijos e hijas y por eso lo que sentimos y cómo lo expresamos se integra en su cerebro y los guía por la vida a veces mucho más profundamente que cualquier cosa que hagamos.

Tenemos que esforzarnos por sentirnos cada vez más cerca de nuestras propias emociones, por identificarlas y por entenderlas, para poder ayudar a nuestros hijos e hijas a que se encuentren cada vez más unidos y conectados a las suyas y para que así se sientan en condiciones de tomar las riendas de sus vidas.

NO PODEMOS VOLVER AL PASADO, PERO SÍ RECONOCER AQUELLO QUE NOS HIZO DAÑO Y ACEPTAR.

No podemos volver al pasado, pero sí reconocer aquello que nos hizo daño y perdonar. Es imposible volver a nuestra infancia, pero hay que desengranar e intentar reflexionar sobre la manera en la que nos criaron y educaron, y si esta manera causó daños o consecuencias “negativas” en nuestra forma de ser adulta.

Revivir estos momentos y tomar consciencia de ellos, así como de las emociones que te provocaban cuando eras niño/a, te liberará y, por lo tanto, te ayudará a construir una relación sana emocionalmente con tus hijos y contigo mismo/a.

EN LA INFANCIA ESTÁN LAS RAÍCES DE TODA NUESTRA VIDA.

Las personas que no trabajan en su infancia, se mueven por intereses y emociones que no son los que quisieran en realidad.

Si somos víctimas inconscientes de nuestro pasado, no podremos ser unos padres responsables.

Desde el principio los niños deben ser tomados en serio, ¿te has planteado alguna vez si fuiste tomado en serio?

En la infancia están las raíces de toda la vida; las vivencias de cuando somos niños permanecen durante toda la vida, marcan nuestra existencia.

Si no reflexionas sobre tu infancia, no sabes quién eres en realidad. No sabes si lo que haces, lo haces porque lo sientes de verdad, o por intereses “adultos”. Si haces las cosas pensando en los demás, siempre te van a poder manipular.

Por ejemplo: trabajar en algo que en realidad no te gusta, pero era lo que le gustaba o quería tu padre para ti; tener una serie de hábitos adquiridos en cuanto a “rutinas”, que a ti no te gustan, pero así era como lo hacían tus padres, etc.

Si no queremos reconocer que hubo cosas de nuestros padres que nos hicieron daño, siempre seremos victimas inconscientes de ello y, por lo tanto, nunca podremos ser unos padres coherentes.

Los padres y madres responsables y coherentes son aquellos que conocen su historia real y viven con ella.

Sabiendo qué les perjudicó y qué les hizo bien.

LOS NIÑOS

Niños felices. LAS EMOCIONES EN LA EDUCACIÓN
Little Children Friends Hands Up

Los niños deben ser considerados, tenidos en cuenta, tomados en serio desde el inicio. Ya desde el vientre materno, los bebés tienen emociones y sensaciones. Van integrando estas emociones como “positivas o negativas”, creando su ser y su personalidad.

Para poder ser personas totalmente autónomas e independientes, tenemos que rodearnos de una atmósfera de respeto y tolerancia en relación a nuestras emociones (sean cuales sean). Toda manera de ser, debe ser respetada.

LOS NIÑOS NO SON PEQUEÑOS ADULTOS

Los niños no son pequeños adultos, no tienen el pensamiento ni el razonamiento de los adultos.

Si exigimos a los niños una adaptación temprana a la sociedad; les privamos de: amor, respeto, comprensión y ejemplo. Elementos que son esenciales para el desarrollo humano. Todos estos sentimientos y emociones que reprime el niño al no ofrecerle esto que necesita en la etapa evolutiva en la que se encuentre, permanecerán ocultos siempre si no se trabajan.

NO DEBEMOS EDUCAR A NUESTROS HIJOS/AS PARA QUE SEAN COMO NOS GUSTARÍA QUE FUESEN, COMO NOS HUBIERA GUSTADO SER A NOSOTROS.

Pero no de niños, no. Proyectamos en nuestros hijos lo que nos gustaría haber sido a nosotros de adultos.

LOS NIÑOS NECESITAN UN CLIMA AFECTIVO Y CÁLIDO DE ACEPTACIÓN.

Los padres debemos ser: comprensivos, empáticos, abiertos, sinceros, claros, saber escuchar, sin incoherencias ni contradicciones, conscientes.

Nuestros hijos e hijas continuamente nos observan. Tal y como seamos y demostremos, serán ellos/as. Es toda una espiral que nunca se acaba, en constante rotación y crecimiento. Sólo podemos conseguir ser este tipo de padres comprensivos y empáticos, cuando nos liberemos y reencontremos con nuestra infancia. Como he comentado, lo haremos reflexionando y reencontrándonos con el niño/a que una vez fuimos, que sigue estando dentro de nosotros. Si no abrimos la mente hacía esta reflexión: la historia se repetirá con nuestros hijos.

No olvidéis que, aunque aparentemente estemos bien, y creamos que somos sinceros con nosotros mismos; si no se trabaja, todo está dentro.

EL PERDON

Espero que te animes a ser sincera/o contigo mismo/a y reflexiones sobre aquello que te dolió o te hizo ser quién eres, sin guardar rencor a tus padres, aceptando quienes son y como son, pero siendo sincera/o y reencontrándote con tu propia personalidad y esencia, e intereses reales.

“Nacemos para evolucionar. No nacemos para sobrevivir y sufrir. Nacemos para recordar lo que es el AMOR, nacemos para vivir, nacemos para gozar”

(Virginia Blanes)

Mostrarles a tus padres aquello que echan de menos de sí mismos porque formaba parte de su plan de vida es un gran acto de amor.

No importa cómo te hayan criado. Si estaban ausentes o demasiado presentes. No importa si no te amaron porque no se amaban a sí mismos. Ni siquiera importa si ya no están vivos. Lo único importante es que en tus manos está la alternativa al cambio de la transformación que, una vez manifiesta e integrada, también los liberará a ellos.

Aprende a mirar a tu padre y a tu madre como a las personas que son, no como a ti te gustaría que fueran.

Acéptalos así, con sus luces y sus sombras. Ellos son tus mejores espejos para discernir los pasos que aún te quedan por dar.

HUMILDAD, VALENTIA, RESPONSABILIDAD, AMOR

Aprovecho este momento para hacer hincapié en que educar nunca se debería confundir con aleccionar, chantajear, juzgar o descalificar. Sólo se enseña desde el ejemplo. Por eso, deberíamos ser lo suficientemente humildes para no intentar que nuestros padres cambien su forma de ser o su forma de percibir la realidad a medida que nosotros vamos haciendo descubrimientos. Como también deberíamos ser lo suficientemente valientes y responsables para decidir y definir nuestra vida sin sentirnos culpables de no estar haciéndolo como creemos que sería adecuado bajo su prisma.

Os invito a que observéis a vuestros hijos e hijas, a que los miréis de verdad, con los ojos del amor y no bajo el peso de vuestras creencias, de vuestros deseos, de vuestros temores y de vuestros límites.

Si los padres fuésemos capaces de cambiar la tendencia de adiestrar y mutilar, por una sana observación y un respeto (que probablemente no tuvimos en nuestro día), muchos patrones nocivos cambiarían.

Si se comenzara a dar el permiso de SER, si se recordara a cada cual su valía y su merecimiento, si se educara en el amor en lugar de hacerlo desde la norma y el miedo…

Todos nacemos para amar y ser amados. Todos nacemos para evolucionar, y podemos hacerlo gozando de este juego que llamamos vida.

Niño emocionado. LAS EMOCIONES EN LA EDUCACIÓN

EDUCAR DESDE EL AMOR A TRAVES DE UCDM.

NEKANE JIMÉNEZ

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