A nosotros nos parece que vivimos en el presente, aunque en realidad, condicionamos al presente con toda nuestra historia pasada.
Todas nuestras experiencias pasadas crean creencias; esas creencias construyen formas de sentir.
A través de la repetición de esta forma de sentir, afianzamos las creencias.
Estas creencias se vuelven convenciones, se vuelven programas inconscientes.
Estos programas inconscientes viajan al presente a través de nuestra memoria y de la decisión de prestarle atención a esa información pasada.
VIVIR CON PLENA CONSCIENCIA
Para vivir con plena consciencia y poder acompañar a nuestros hijos en su camino de vida, necesitamos en este momento cortar las repeticiones y las representaciones inconscientes que traemos de forma automática al presente.
De lo contrario, proyectaremos la forma de pensar y de sentir sobre nuestros hijos hacía el futuro.
El futuro y el pasado terminan siendo exactamente iguales.
¿Desde dónde condicionamos al pasado y al futuro?
Desde el presente.
¿Como?
Manteniendo la forma de sentir y la forma de pensar y proyectándolas automáticamente al futuro.
Cuando hay una lealtad familiar que dice, por ejemplo: “Hijo mío, no te cases nunca. Las mujeres son todas iguales”. Esa lealtad te va a acompañar toda la vida hasta que no la sanes.
Cuando ese niño escucha repetidas veces a lo largo de su vida esa misma frase, se convierte para él en un mandato.
Y condicionamos a través de esa frase el futuro de ese niño.
Cuando se dice que el tiempo es circular, que el tiempo es holístico, se está hablando de esto.
Porque futuro, pasado y presente, están sucediendo siempre aquí. En el ahora.
Nuestra memoria es una construcción actual, desactualizada de lo que pasó en el pasado.
Es hora de sanar, es hora de indagar, es hora de cuestionarnos nuestras creencias en el presente que fueron fundadas en el pasado, para así liberar el futuro.
Comprendiendo el “para qué” de lo que estoy pensando ahora, puedo modificar el significado.
Comprendiendo cuál era la intención positiva de esa creencia, podremos modificarla.
¿Es cierto que todas las mujeres son iguales?
NO.
La intención positiva de tu padre al decirte esa frase, por ejemplo, puede ser el de salvarte a ti de lo que para él fue un calvario.
No les hagamos esto a nuestros hijos.
Nuestros hijos e hijas, necesitan padres y madres conscientes.
Básicamente la vida feliz, plena, amorosa de un ser humano, está determinada por el significado que le damos, por lo que nos estamos contando en nuestra cabeza todo el tiempo.
Esa vocecita interna que tenemos constantemente en nuestra cabecita.
Si nosotros seguimos de forma “piloto automático”, trayendo nuestras lealtades familiares, nuestras resonancias familiares al presente, vamos a vivir la misma historia de nuestro árbol genealógico.

AYUDEMOS A NUESTROS HIJOS E HIJAS A CAMBIAR EL RUMBO DE SUS VIDAS CAMBIANDO PRIMERO EL NUESTRO.